A comerse unas ricas sopaipillas pero antes lleva una bolsa plástica al lado de la cama porque la repetición de las siguientes 12 horas lo amerita en un festival de sabores y colores en la ducha
En 25 años más me veo a mi mismo despertando en una especie de bosque lleno de instrumentos de experimentación, algo confundido pero claro en mi propósito: salvar a un niñato de las manos de un montón de monstruos genéticos y de paso montarme en mi motocicleta insectoide por las calles cerca de la costa