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Tuesday, June 16, 2009

Hey tú

Si estás leyendo esto es buena señal. Feliz cumpleaños.

Saturday, February 14, 2009

Repetir viajes a lugares específicos

Últimamente he estado pensado en realizar algunos actos simbólicos, una extraña serie de algo parecido a exorcismos para ciertos relacionamientos que fueron en su momento, al menos para mí, significativos.

Talvez regresando al inicio podría encontrar respuestas, cosa que en estos tiempos escasean. O simplemente sea que no quiero entender.

Escribir sobre:

Hemicolectomizando con Iron Maiden.

“¿Ya compraste tu entrada para maiden?” le pregunta el doctor motociclista que viaja a ver el Rally al otro doctor con ojos chinitos que usa una pañoleta Adidas para evitar el sudor.

Ligan la mesentérica inferior. Mientras, cantan a coro Run To The Hills. Que además justamente tocaban a esa hora en la radio.

La historia del tipo que nunca se equivocaba, que resultó ser un desorden esquizofrénico.

Todos me fallan, menos mal que me abstuve de ir dónde Pablo-servicio técnico, hubiese sido otra desilusión más en la lista: dónde, o tienen el celular apagado o simplemente ignoran las llamadas. (Nota: al día siguiente fui de todos modos al Eurocentro sabiendo que la historia se repetiría, casi como si fuera algo necesario para alcanzar una tranquilidad espiritual momentánea. En esta ocasión obtuve un valioso “te llamo más tarde” como el del domingo pasado, que obviamente no fue).

Antes de eso en un momento extraño de debilidad engañándome a mi mismo y creyendo bien en el fondo que podría ocurrir algo después de 2 años y con menos de 0,1 % de probabilidad, mandé a un gato al que desconocía totalmente su existencia y rápidamente recibí 3 mensajes informándome lo mismo con horarios distintos a razón de segundos. No sé si valía por 3 aquel felino pero, al día siguiente curiosa y macabramente en el camino usual al metro yacía muerto uno de ellos.

Al día siguiente ya olía raro. Pero ni se comparó al bouquet que permanecía en el aire al menos por 3 metros del señor vagabundo. Mezcla de queso pasado con secreciones varias humanas.

Pasaron 2 días antes que le recogieran. Al gato muerto. No sé si alguien se atrevería a recoger a ese indigente.

Insisto tengo una extraña-ridícula obsesión con el amor (?!). Debe ser en parte por todas esas películas* que me pongo a ver durante los fines de semana que resaltan esos ideales en situaciones tan fantásticas que cada vez se vuelven más falsas y plásticas a medida que nos acercamos esa fecha tan terriblemente menos favorita que para mi solo significa una pantalla, música y cócteles. Para rematar viene inmediatamente después de un viernes 13 (día además que viene con turno de urgencias) aunque esto no es nada nuevo, me parece que ya escribí algo al respecto involucrando a Jason y otras cursilerías.

* En Wimbledon me sentí fuertemente identificado con el protagonista. Talvez sea eso, necesito motivación para jugar el partido. Mi juego cambia radicalmente cuando la (des)encuentro.

Tengo ideas para historias que se me ocurren de repente, y no tengo papel para escribirlas o simplemente --peor aún-- me da flojera hacerlo.

Esto ha sido el resultado de algunas de ellas que he podido revivir al menos de forma parcial, unido a algunos sueños e impresiones en su gran mayoría, frustrantes.

He tenido varios sueños últimamente, algunos con información valiosa pero, al despertar no los recuerdo muy bien y mientras me levanto con desgano, se van desvaneciendo rápidamente.
A veces sueño con cosas que creo que ocurrieron realmente y eso me inquieta. Es como saltarse páginas en un libro y con eso tener conocimiento parcial de los acontecimientos que vienen o al menos, sutilmente intuirlos, con antecedentes que no se suponía que supieras en el momento que están ocurriendo, alterando el sentido de la historia. Queda una extraña sensación.

Me falta Internet.

El silencio, la ambigüedad trascendida por la nada…porque al final es eso, no pasa nada.

Titulo: Últimamente

Últimamente he tenido nostalgia de algunas situaciones que han ocurrido hace poco, es extraño pero, cosas que en el momento no parecían tan trascendentes y ahora…

El sonido del monitor, como una campanita que suena de vez en cuando, y que está encima de la máquina de anestesia en el pabellón durante la cirugía me recuerda a Lost, en los momentos previos antes de ese otro sonido que da inicio al flashback.

Qué pasaría si cuando sonaba la música de Shakira en la radio del pabellón, me hubiese puesto a bailar al son de su ritmo, y contaminara todo el campo y me tirara encima del paciente?

Pensaba que había aprendido.

Cuándo parar. Dejar ir. A veces uno no sabe si hizo lo suficiente o todavía falta. Anteriormente estiré mi chicle a dimensiones insospechadas y en el camino me fui perdiendo a mi mismo. Lo qué realmente era importante para mí. A contentarme con migajas, a llenarme con ilusiones que se perdían rápidamente con la densa realidad que yo mismo estaba permitiendo ocurrir.

Ahora, es dejar ir…

Como esa escena que vi hace mucho tiempo, Sailor Júpiter mirando el atardecer frente al mar y soltando al viento la fotografía del tipo que le destrozó el corazón…congelándose toda la escena en una ilustración.
Eso me recuerda a algo de soltar papeles pero en el metro y en vez de irse fue retornado por el viento al interior del vagón.

Ahh, no puedo creerlo, escribí sobre shojo.

Necesito Internet.

Este escrito ha sido el resultado de varios días, con modificaciones ulteriores y posteriores producidas estirando chicles o clichés en actos simbólicos que intentan regresar al inicio de ciertos relacionamientos que fueron hemicolectomizados al sonido de Iron Maiden por ser desórdenes esquizofrénicos al más puro estilo de algún puto Chanchín Rubio en un contexto de fallos a mi alrededor y no-llamadas a un celular que mantenía a mi lado esperando por respuestas o, mensajes de texto que cuando finalmente llegaban no fueran de propaganda de servicios técnicos con tipejos que baten todo record, sumando viaje tras viajes como si fuera un camino a la paz interior sólo alcanzada por Jasón y su motosierra 24 horas antes del día de San Valentín que para mi sólo ha significado brebajes que me hagan olvidar lo patético de la situación que es caricaturizada por sueños que intento recordar saltando páginas del libro con párrafos escritos desordenadamente que al mismo tiempo conscientemente me niego a ordenar porque no tengo Internet, sólo silencio ambiguo trascendido por el vacío que últimamente pensaba que había aprendido a escuchar como el sonido de la campanita cuando estaba anestesiado justamente antes de viajar a algún extraño flashback dónde con la música de Shakira dejaba la cagá en el pabellón para poder ir a visitar a Chanchín Rubio, todo por no querer dejar ir --de forma shojesca-- esas putas fotografías que llevo en la billetera y así, finalmente todo esto se congele en una sola ilustración.

Monday, January 05, 2009

Años nuevos

Y entonces emprendí un alocado plan nunca antes realizado: una idea genial, al menos en el papel.
La primera parte del viaje me recordó a Stgo. Hacinamiento en vagones pero, con más weveo, niños, pelucas coloridas, botellas de champagne y esas nuevas invenciones que al abrirlas lanzas challa o cosas brillantes. Ya en Quilpué la cosa estaba un poco apretada y en Viña ni hablar, empujones al más puro estilo capitalino pero ojo, eran todo en el contexto de un nuevo año.
Con algunas dificultades logré bajarme. “Flaco, espera”.
Me acercaba al lugar elegido. Fue una de las mejores partes de aquel extraño experimento el internarme en ese mundo nuevo y nocturno que se disponía a finalizar el año en grande. Sin dudar la gente se tomaba las bancas, los pequeños miradores enclavados en las rocas se volvían una fotografía de la última cena pero, privada en un lugar público, si es que algo así existe. Hasta manteles y finos canapés se daban cita en la boca acidificada por deliciosos brebajes alcohólicos.
Yo estaba sobrio. Demasiado sobrio. Además ya tenía ganas de ver la salud del animal.
Caminé por todas esas escenas familiares y ajenas. Ahora lo que tenía que hacer era encontrar aquel lugar dónde poder sentarme y con esa quietud espiritual ver los famosos fuegos artificiales.
Insisto, estaba demasiado sobrio. Y en breve me iba a dar cuenta que había otros factores no considerados en este curioso plan.
Finalmente después de embeberme en este escenario tan divertido, fui a parar a la playa. Más o menos dónde había pensado estar. Sólo que en este tipo de situaciones a veces lo popular es un poco más de lo aceptable, así que estaba entre el juego de 4 niños inquietos, hinchas del Everton, un cuarteto de pololos con su propia onda y unos chiquillos traviesos que lanzaban fuegos de artificios clandestinos que casi causan una peligrosa situación a los incautos que observaban el mar a esa hora y que por casualidad estaban más cercas de ellos.
La hora que faltaba se volvió sólo media hora y, a medida que algunos temas seleccionados en mi mp3 terminaban ya solo eran 15 minutos.
Empezó la cuenta regresiva.
Intenté hacer una retrospectiva rápida pero ya a esa altura, estaba un poco irritado. Quería tomar una mano y no cualquier mano.
Empezó lo que la cuenta regresiva había vaticinado.
Un show de color, explosión, al unísono junto a otros puntos de lanzamiento: la luz era alta, roja, iluminaba casi todo, humo y, la intensidad iba en aumento hasta que tuvo esa regresión casi como si un humano fuera. Hubo partes que realmente no eran demasiado interesantes y que se combinaban con llamadas a celulares de la gente alrededor.
Cuando todo había comenzado y yo sobrio, me llegó champaña ajena.
Sentía el olor a la champaña en todos lados, y yo no probaba ni una gota. Al menos no de la forma tradicional: mi chaleco se encargaba de disfrutar. Gotas avanzaban en mis mejillas y no eran lágrimas ni sudor.
El espectáculo llegaba a su fin. La secuencia final fue genial y por esos 5 minutos todo el show valió la pena. Fue casi perfecto en ese instante.
Sin embargo hay cosas que se disfrutan más si se comparten.
Al momento de querer salir de esa zona arenosa me di cuenta que no era el único. Un tumulto luchaba igual que yo casi en desesperación como si el trance de la pólvora y fuego de color no hubiese significado nada.
Con cierta habilidad esquivé gente y pude salir del hoyo en dónde me encontraba.
Caminé de regreso y esta vez, la sobriedad me hizo irritarme más con las muestras de cariño, que múltiples parejas que se cruzaban en mi camino o que yo me cruzaba en el de ellas, se profesaban en esa algarabía casi mágica que trae este tipo de fiestas.
Yo había elegido ese plan, pero hablando en serio, tenía otra opción?
Me dediqué a mandar un par de mensajes. El primero al parecer no llegó. Más tarde mandé otro que también no pareció llegar, pero que más tarde recibí respuesta. Para el primero que no llegó, mandé otro unas 3 horas más tarde y si llegó y pude dormir.
Aunque antes de llegar a esa parte, falta la guinda del pastel, o el ojo del caviar.
Tomar micro. Un amigo antes me llamó y se encontraba en el lado opuesto de la avenida. En un plaza con nombre de país.
El ánimo ya estaba medio cruzado y mejor no hacer nada. Si veía otra pareja no respondería a mis actos. Al menos se leía bien en el papel.
El pasaje costaba el doble de lo normal, pero a esa altura solo quería regresar y no era que pudiera encontrar algo más económico.
El viaje fue alocado, con varias almas en la locomoción colectiva, extraños personajes, vueltas raras cortesía del chofer para evitar el cuello de botella del tránsito, y la memorable escena de esa adorable pareja de adultos acercándose a la vejez que discutían y la mujer como que hizo el amague para volver a sentarse después.
La gente arriba, aplaudía para que le pegara. No creo que tuviera que ver mucho con el estado del alcohol. Y me refiero a los pasajeros.
De a poco se fue descongestionando la micro y sin darme cuenta ya me pude sentar. Escuché algunos temas para darme ánimo.
Me bajé y empecé a caminar. Al final es eso lo que mejor hago.
Cuando llegué tenía olor a champaña ajena. Pero no iba a terminar así esa noche así que me terminé la champaña que estaba en el refrigerador.
Una copa de vino, otro mensaje mandado y a dormir.
Feliz año.

Sunday, August 24, 2008

Do you believe in extraterrestrial life?


Andarilho o como se escriba:

Qué significa la foto que apareció recientemente en el blog “For those of us who don´t relieve in God”? ¿Eres ateo, agnóstico o algo por el estilo? u otro tipo de creencias talvez?

La verdad es que ese mensaje era para libre interpretación. Por una parte quería dedicárselo a la gente que realmente no cree en Dios y que cree en otras cosas y/o al mismo tiempo en nada. Me parece valiente el creer y al mismo tiempo no creer en nada. A su vez el mensaje sirve para ver que tipo de reacción genera en los que sí creen. Pero, finalmente era para establecer una posición o pensamiento, el cual quedó más o menos claro en un post anterior: http://eretzvaju.blogspot.com/2008/05/el-fin-del-mundo.html y que básicamente es que no creo en el Dios que establece el catolicismo, en el arquetipo de dictador omnipresente omnipotente celestial que tanto se esmeran en cultivar en base al pecado y redención. A ratos el mismo término dios me parece limitado, porque no engloba la dimensión divina viva, provocando en muchos niveles una separación con el ser humano. creo en una fuerza superior que tiende al equilibrio en la existencia; que por más que tratemos es imposible de comprender totalmente por que somos humanos y obra en niveles mucho más sublimes o tangenciales que no permiten prever y, una vez más el lenguaje queda corto porque obrar es demasiado limitado para intentar descripciones metafísicas. Bueno algo más o menos así me parece --al menos hoy-- respecto al tema de la religión y la religiosidad. Si crees en “dios” hay que trascender la religión. La "religión" sólo divide a las personas y no funcionan por los propios "fieles"...Creo en un monismo cósmico en este instante que tecleo. Pregúntame más tarde antes de quedarme dormido. O al presenciar nuestra estupidez humana.

Andariego, joven estudiante:

¿Cómo fue la experiencia de estar a las 3 am a las afueras de una casa, habiendo sido transportado previamente en el automóvil de un cumpleañero que realmente estaba hardcore y que quería ser golpeado en el único testículo que le queda y además dejar la cagá y que en ese preciso momento, haya pasado tu profe de castellano del colegio en su auto a esa hora en ese lugar y que no la hayas visto pero el resto sí y que lo dijera todo animado?

…No sé a que te refieres.