Sunday, May 24, 2015
Mars XIII
Wednesday, September 23, 2009
Recreate the conditions
Era una llave abierta a la inmensidad del desagüe infinito de la vida y la muerte. Al tercer día, resucité en gloria y majestad. Hubo gente que se aventuró con una hipótesis diagnóstica psicógena. Who knows?
Día de presentación del trabajo, esfuerzo prácticamente individual de cierta amiga. Día de examen con un Dr que se suponía no tomaba examen. Día que suponía cierto stress adicional. Día que de alguna manera resultó mucho mejor de lo esperado.
La semana tenía un dejo especial, coincidiendo con el inicio de las fiestas. El momentum comenzaba a gestarse. Situaciones bordeando lo surreal de los encuentros y tiempos. Despedida con pizza y otros brebajes con limón y sal. Critic moments.
Decisiones, caminos no tomados, futuros posibles, dulces de La Ligua, notas mágicas, ovejas mensajeras.
La gallina me hablaba mientras preparaba el fuego, la chirimoya me sonreía mientras se teñía, los mensajes me acompañaban durante el ascenso por la cuesta.
La semana pasada estaba terminando con un cielo estrellado mientras caminaba por la carretera en el campo en busca de algo parecido a una ramada, estrellas fugaces, frío y conversas que generaban más confusión que aclaraciones. La conclusión fue seguir la/mi intuición.
La misma que no hice caso cuando ya eran las 5am y todavía no había ninguna ramada. De vuelta con música, las estrellas desaparecían y el amanecer se asomaba entre los cerros del paisaje. In that moment all was well.
El día comenzaba en aquel escenario, día en dónde finalmente después de 3 años las condiciones se volvían a recrear sin aviso; dónde los factores tomaban parte en el escenario siguiendo el guión de un momento único.
Estaba convencido de que por ese instante limitado el patrón podía modificarse. Las piezas estaban alineadas funcionando en equilibrio dentro de un intrincado engranaje. Una melodía empezaba.
El día terminaba en otro escenario con la relatividad tomando la forma de una gallina cósmica sonriendo en su vuelo por un cielo estrellado plasmando un camino posible a través de la masa de los dulces liguanos mientras inevitablemente la chirimoya presentaba una instancia de encuentro capaz de generar una onda por el desagüe primigenio.
Sonrisas, señales, momentos, mística, cambios.
[I want to believe].
Tuesday, September 22, 2009
Tiempo en
Con este preámbulo no tan elaborado, con cierta flojera que intenta ser vencida por las ganas y el optimismo que implica ver cómo se recrean las condiciones de forma inesperada, intentaré comenzar. No seré tan maniático esta vez por lo que no editaré demasiado el texto final para lograr algo si bien no tan estructurado, sí espontáneo a la lectura de quiénes estén leyendo hasta aquí aún.
En el último tiempo, la recta final, he podido definirme con una frecuencia mayor. Soy un tipo pesimista optimista, que generalmente piensa en el peor escenario posible (y a veces hasta imposible) pero que al mismo tiempo quiere creer que las cosas pueden ser diferentes, que el patrón puede modificarse de una vez por todas.
Y fue por eso y otros factores menores que esa mañana decidimos rápidamente, que nos embarcaríamos en la aventura de irse por tres meses a otra ciudad, en un centro de mediana complejidad que sin duda disponía de un ambiente más ameno, tranquilo y amable que lo acostumbrado en el viejo Stgo.
El viaje en bus fue tranquilo considerando el sufrimiento previo provocado por el peso de múltiples bolsas que suplían la función de una maleta-bolso ignorada para el viaje visando practicidad. Todos éramos de esos monitos altiplánicos que tienen muchas bolsitas con semillas y hojas de cocas. Cuando pasé el torniquete boté el triangulo metálico que estaba al lado y sonó al caer bastante metálico solo por el volumen de mi mochila.
Nos encontramos todos los presentes y nos dispusimos a viajar. Una compañera demostrando el pragmatismo sólo llevaba un bolso con ruedas. Notable ante toda expectativa.
(me doy cuenta que sí sigo a este ritmo serán varias páginas)
(leyendo a la rápida no está tan…)
La casa nos acogió inmediatamente, había espacio de sobra y en pocos días --considerando que se cortó el gas y el agua en la primera semana-- ya había internet también…
Si me preguntan dónde empezó realmente la historia, fue en un telepizza, bastante simbólico debo agregar. El inicio de un ciclo que traería un sinnúmero de experiencias, dónde algunos encontrarían en una vertiginosidad insospechada más que churros o calzones rotos.
Otros por primera vez en la historia encontrarían una instancia casi surreal de decisión?
Nos acostumbramos a vernos todos los días y a compartir. Algunos jugaban ping-pong en una mesa traída en base a manipulaciones perpetradas por una mente distorsionada capaz de juntar las piezas como peones en un tablero de ajedrez.
Se preparó sushi, tacos, un asado en que nadie daba un centavo, se llamó a telepizza en algunas ocasiones coincidiendo en la instancia final dónde el círculo se cerraba otra vez.
Comenzaron los turnos, las visitas en el hospital, el servicio, la comida del casino tan variada y al mismo tiempo la papa, en su rol indiscutible, como denominador común.
Otro interno con discordia incluida en una ocasión de desvestimiento compartido y no informado, se encargó de plasmar un poco de todo, desde la experiencia docente asistencial a la vida en la casa-estudio en los siguientes posts, lectura recomendada para entender de mejor manera el fenómeno de Quillota:
A mitad del internado, la sorprendente reunión “administrativa” para informarnos que estábamos borderline. Y yo pensando que la estábamos rompiendo.
En la recta final, dos eventos socioetilicobailables que dieron más vida a la casa e iniciaron el giro de la rueda del destino. Antes de eso, me di cuenta.
Y sin duda el tiempo pasó muy rápido, los turnos, el viajar de regreso en ambulancia para que te esperen en la cama con pizza fría.
La camaradería que se da en la intimidad mientras quieres dormir y adivinas los soundtracks de los videojuegos más significativos de tu infancia.
Partidos de fútbol que trajeron recuerdos de otros tiempos y el reencuentro al mismo tiempo con un presente que se construye día a día.
Tuve a mi disposición un gran actor, versátil en múltiples escenarios que sólo podían encontrarse allá. Las historias elaboradas en los papelitos producto del pensamiento mágico se levantaron y tomaron forma audiovisual.
Otras historias se alzaron en el camino, con sorpresa me mostraron que las condiciones se pueden recrear. Hay que ser críptico hombre, aunque esto en realidad es tema para otro post.
Más lectura recomendada en este link: Quillota
Nunca quedó claro si realmente era una callampa gigante o una papaya…
De despedida uno de los presentes cumplió su parte at the bargain.
Nota: Este post puede ser continuado.
Saturday, August 08, 2009
La Rama
Saturday, July 25, 2009
A veces hay que saber perder
porque el viaje es el destino en sí mismo
el corazón es menos pesado
las construcciones mentales son más nítidas
para bien o para mal
Confieso que estaba evitando escribir en este sitio,
confieso que evitaba tomar buses que me hicieran viajar por más de media hora
Me enfrento a mi mismo:
Pensamientos sobre patrones
En ese patrón que se repite una y otra vez
Los acontecimientos están en la línea temporal
Se recrean las condiciones
de diferentes tiempos
en un único escenario
Relatividad
¿Todo ocurre por una razón?
O es simplemente coincidencia y azar,
no existe armonía, sólo caos en la naturaleza.
Casualidad o Causalidad…
No importa a donde voy
porque es el viaje el destino en si mismo
Monday, June 15, 2009
Conversas en un Bar
No tengo idea por qué razón era yo el primero en llegar al lugar. Y eso que llevaba una media hora atrasado. Era señal de que algo extraño iba a ocurrir. Me puse a mirar alrededor y el lugar estaba bastante desgastado. Incluso hediondo. Si alguna vez tuvo algún momento de gloria, esa sólo podría encontrarse en pergaminos del mar muerto. Estaba rancio sin duda.