Friday, April 10, 2009

Pascua

“No pienso comer más chocolate” dije con acidez en la garganta. Sentía el estómago pesado. Definitivamente me había caído mal comer la barra entera. 
El conejo de pascua puso una cara de culo, casi de mafioso oriental. Noté que algo cambiaba en el ambiente. Me aventuraba a decir que para mal.
Me encontraba ante un silencio incómodo y los segundos se hacían eternos. El conejo de pascua no emitía ningún tipo de comentario por lo menos verbal. Mi comentario había sido desnecesariamente sincero. Su cara se había deformado: el ceño fruncido y sus penetrantes ojos rojos cuya desaprobación no me dejaba tranquilo.
Intenté decir algo ingenioso sin embargo solo lograría empeorar aún más la situación.
El conejo de pascua sin perderme de vista se levantó de su asiento. Tomó su canasta y empezó a merodear por la habitación. Levantó cojines, retiró libros de sus estantes y movió las cortinas. Cada vez que lo hacía huevos de diversos colores y motivos caían en su canasta. Si los había escondido con anterioridad o se materializaban con cada acción, no podría decirlo.
“Para ti la Pascua terminó hace mucho” me dijo mientras desaparecía.
Nunca más volví a verlo. Mi infancia llegaba a su fin.

Thursday, April 09, 2009

Frequências

O felina levará ao andarilho por uma aventura cheia de revelações surpreendentes e deixará o mundo dele cabeça para baixo se consegue achar a frequência certa”

Alrededor de nosotros sin que lo notemos se suceden continuamente múltiples frecuencias esperando ser captadas. Es como si estuviésemos constantemente sintonizando una estación de radio sin saberlo. Vamos de frecuencia en frecuencia utilizando un dial intrínseco dependiente de las circunstancias que nos constituyen en una foto del tiempo: momentos. Algo similar ocurre con las personas, ergo relaciones humanas. Existen patrones que se tratan de evitar por instinto o experiencia. Sin embargo siguen reproduciéndose hasta perpetuarse en un gran porcentaje. Desde el interior del individuo emergen alcanzando a otros en un espacio de tiempo. Esa conexión existe a través de mecanismos sutiles de vibraciones. Todo se basa en frecuencias. Y eso es complicado. Las frecuencias son fácilmente perturbadas porque somos limitados en una época donde la sensación de estar conectado y cercanía a través de sistemas de mensajería instantánea, es una ilusión. Un gran y masivo engaño en el que tomamos el rol protagónico. La tecnología sobrevalorada no nos está acercando a nadie. Todo lo contrario, es un aislamiento progresivo en el yo. No somos más que islas en una mentira de conexión. Descalibramos nuestra capacidad de generar frecuencias espontáneas. Talvez sean patrones que se repiten una y otra vez en una iteración con la misma secuencia de números sin ser capaces de notarlo. Así no hay aprendizaje de los errores. Las ilusiones al inicio/final de los ciclos se suceden. 

Existen momentos que no suelen ser tomados en serio y que sólo ocurren cuando existe una secuencia precisa de condiciones o factores. Su reproducción es bastante difícil puesto que así funcionan las frecuencias, no existe repetición exacta. La sintonización nunca será igual por la dificultad de recrear las condiciones. Hechos cotidianos que a la vez son extraordinarios en una paradoja de perspectivas sujetas a la frecuencia con la que se toma la foto del momento: Atractivo y extrañeza que súbitamente devienen en su propia perspectiva. Las frecuencias no se mantienen por mucho tiempo. De hecho es todo lo contrario. Al sintonizar la ansiedad toma el control. La ignorancia en el proceso de búsqueda no permite alinear lo suficiente ya que la interferencia del momento es producida porque no existe paciencia. La sociedad nos arma con la ansiedad del control. Estamos solos: la torpeza del corazón nos aleja de las frecuencias adecuadas. 

Si pudiésemos generar frecuencias representativas en el instante dónde olvidáramos a las ovejas mensajeras, podríamos evitar el bloqueo iterativo, el escrito ansioso de mensajería que sólo obtiene ambiguas indirectas que suelen ser consideradas respuestas denotativas de importancia arbitrariamente colocada en acciones que no logran nada parecido al inicio. Palabras insípidas en un silencio encargado de dar respuesta frente a interés bidireccional en frecuencias totalmente diferentes. Captar frecuencias símiles a la nuestra en un instante irrepetible es una ecuación que involucra un algoritmo desconocido: exorcismo sin objetivo en particular. Simplemente volver al estado basal previo. Las frecuencias existen, simplemente dejé de sintonizar.

Horr

El sonido del alma comienza

Sin ninguna razón

Escupiendo palabras ininteligibles

Aún con interpretaciones arbitrarias ulteriores

Con el alma en la garganta

Las contracciones del nacimiento

En peleas perdidas que no tienen ninguna

Importancia en este palco de ángeles

y ovejas endemoniadas

Saturday, April 04, 2009

Malas traducciones

Cuando estaba en el colegio estrenaron en el cine una película llamada El Aro. Nombre original The Ring que a su vez era un remake de Ringu un thriller al más puro estilo japonés. Terminó la película y quedé con una duda que se mantendría por mucho tiempo ¿Por qué se llamaba El Aro? Nunca hubo un puto aro en la película. Lo más cercano a eso era la secuencia final cuando se cerraba el pozo.
En uno de mis viajes (mientras me paseaba por el aeropuerto esperando mi vuelo) noté que en Brasil le llamaban “O Chamado”, es decir La Llamada al igual que en otros países del continente como pude ver por el cable. Aún así todavía no juntaba las piezas. Hace unas semanas pasaron nuevamente la película por la televisión abierta. Estaba la escena de cuando empieza a sonar el teléfono y la vocecilla dice que en siete días…Ah! Por eso se llamaba The Ring: no por que hubiesen aros en la película, era mucho más simple: el ring del teléfono. Probablemente muchos ya habrán resuelto esta extraña situación pero a lo que mi respecta, finalmente.

Aquí tienes tu "Aro" wn

Saturday, March 28, 2009

El gato de Schrödinger


Común,
Talvez la mejor y única representación de lo que busco plasmar en este post sea el seminario de ayer:
De pronto me vi intentando con una preparación que en el momento parecía adecuada desenvolver ciertos temas.
Si me hubiese preparado la mitad o invertido la mitad del tiempo, el resultado sería el mismo. Sabía de alguna manera como todo iba a terminar. No mal comencé quería que todo acabara. Al terminar la presentación todo simplemente pasó. No hubo aplausos ni algún tipo de retroalimentación. Ningún estímulo aunque fuese negativo.
Es lo que ha ido ocurriendo con el paso de las semanas. Cada vez que pienso en esto se hace más tangible. No hay nada porqué destacar.
Un sujeto ordinario en un medio dónde lo extraordinario en gran medida requiere ser una persona diferente a la que es. Será talvez flojera o muchas otras o ninguna cosas.
Es posible calcular nuestra posición o trayectoria pero no ambas a la vez, por lo tanto mi pregunta sólo es cuestión de probabilidades...

Can't see myself on the mirror

Fasten your seat belt
because this
is going to blow
There goes my option
pretty cool uh
Melted with disappointments
whatsoever in need
Lost in translation
damned to chains
of nothing but
forgettable moments
we are dancing carelessly
to our personal
cage of numbness
Am I alone?
he asked everyday
to the mirror
trying again
falling and failing
becoming bitter
seeing everything
happening to another person
just pretending to be alive
crying or laughing
it is the same emptiness
Don’t know how it ends
but in that moment
he feels nostalgic
about the future
Going far away
seeking something
betraying himself
looking for signals
Am I alone?
he asked
one day and the mirror
answer was
you are free to break
the chains of fate that bind you
but first you have to find
your eyes
the ones that are sleeping
waiting to see the light

Otoño

Y entonces una mañana no muy especial abrió el notebook y comenzó a escribir. Las palabras comenzaron a entrelazarse torpemente.

Sin embargo, por un momento casi imperceptible, las hojas que comenzaban a caer, anunciando que un ciclo terminaba, se detuvieron.

Eran las primeras hojas que descendían lentamente de los árboles, anunciando un final posible.

No sabría si realmente estaba soñando con pensamientos o si pensaba en sueños. Sin razón comenzó a teclear más rápido y mientras toda la escena se fragmentaba en pequeñas notas musicales que empezaban a componer en el aire que respiraba una melodía que definía al vacío, cerró los ojos para intentar oír como se complementaba de manera extrañamente precisa a la que latía en su pecho.

Las hojas fueron llevadas lejos por el viento, llevando frecuencias a otros instantes. El final se constituía en tiempo real a través de pulsos e historias. Avanzaba en su devenir impredecible.

Si era una ecuación matemática explicable por la lógica también podía ser totalmente inexplicable por todo aquello que se aleja de la ciencia.

Gamefan Volume 8 Issue 12 december 2000

Recuperar la revista fue como un acto simbólico del subconsciente. Así hubo algo como flashbacks a medida que leía algunos de los artículos:

Estaba en el aeropuerto hojeando las páginas. Momentos importantes como la batalla contra Ogopogo en Final Fantasy IV o la memorable escena de la Opera de Final Fantasy VI que cambiaron su percepción de los videojuegos.

Tomaba mi bicicleta y llegaba hasta El belloto. En la casa de un amigo probábamos juegos nuevos para playstation esperando que funcionaran y no se cortaran los cinemas para no tener que regresar a la feria. Uno esperaba haber elegido un título que fuera casi un clásico instantáneo o simplemente, un partido de Winning Eleven con la marca personal. En el verano se aprovechaba la piscina del condominio.

Eran tardes tranquilas donde la vida era mucho más simple.

A veces volvía de noche a la casa batiendo tiempos. Hay una especie de nostalgia de eventos ocurridos hace poco. Como el fin de semana pasado durmiendo poco y al otro día en la mañana con el sol de vuelta en la micro para tomar después el tren.

Es raro. Viernes y cenar carne al aire libre.

Es difícil tener consciencia de cuándo estamos en uno de esos momentos (que a simple vista parecen triviales e insignificantes) que con el paso del tiempo (incluso poco días) se vuelven (o talvez muestran realmente) su verdadera trascendencia.

Ayer no fue tan terrible. Curiosamente las 2 películas que había visto y encontraba significativas las volvieron a pasar (14/03/09).

Ahora que reescribo después de un mes y medio varios de estos párrafos digo que lo terrible está sujeto al espectro del lente con que se saca la foto de un momento en particular.

Curiosamente, descubrí además que fué el último número de la revista antes de ser cancelada debido principalmente a problemas legales...

Thursday, March 26, 2009

Es oficial

 "Hagan lo que quieran, váyanse a la cresta, déjenme tranquilo."

Monday, March 23, 2009

Rutinario

Todo inició con un simple dialogo:
“Esto se está volviendo rutinario” dije.
“¿Rutinario?,” respondió. “Esta es apenas la segunda vez que vamos para allá y además ahora somos cuatro…”

En nuestra dirección una camioneta roja comenzó a tomar cierta velocidad. El perro que tenía patas cortas la seguía a su lado feliz como es típico de estos perros. Al vernos, se intimidó un poco y desvió su dirección cruzándose en el camino del vehículo:

Vi con todos los detalles y en cámara lenta como la rueda delantera izquierda pasó completamente por encima del perro. Casi no hizo ruido.

Hubo un “uhhh” generalizado al mismo tiempo que nos quedábamos parados mirando al perro que quedó aturdido, con la lengua afuera, la mirada perdida y casi sin movimientos. Hizo como un sonido pidiendo ayuda. O talvez simplemente se ahogaba.

La camioneta había avanzado unos metros y luego se detuvo. Se abrió la puerta y el conductor llegó corriendo.

“Al tiro al veterinario” dijo en voz alta como si quisiera que lo escucháramos. Tomó al perro (que ahora tenía más parecido con un saco de papas) en brazo y fue hacia su casa. Comenzamos a movernos y vimos como tocaba la reja un poco más adelante:

“Isabel!” gritó. “Isabeel!!!”

Se abrió la puerta y salió la hija.

“Llama a tu mamá que atropellé al Charlie”

“¿Qué?”

“Llama a tu mamá que atropellé al Charlie!” repitió, terminando con una voz temblorosa.

“Ahh…” dijo asustada la niña mientras desaparecía.

“¿Rutinario?” Avanzamos un poco más por el camino. Había sido una extraña situación. No demasiada rutinaria que digamos.

Aunque ya se venía riendo de antes, no pudo contener la risa más tiempo. Una risotada dantesca que probablemente el dueño de Charlie podría haber escuchado. Esperemos que no. Unos metros más y  otros también empezamos a reír.

La escena comenzó a ser repetida una y otra vez con todos los detalles que la hicieron un clásico casi instantáneo. Pobre Charlie. ¿Qué ocurriría con él?

En el camino de noche en busca del supermercado ya se habían hecho todos los comentarios posibles del acontecimiento y el tema comenzaba a perder frescura. Comenzó entonces la invención de segmentos para expandir la historia. Muchos probablemente eran poco factibles pero le daban más sabor:

“Este no es mi día” habría dicho el dueño de Charlie. Minutos antes recibió su despido laboral vía telefónica. Isabel no contestaba porque estaba con su amante en la casa, el cual al entrar furtivamente habría dejado la puerta de la reja abierta y de esta manera Charlie escapó para encontrarse con su destino fatídico de aquella tarde. En el camino al veterinario otras cosas ocurrían con cambios vertiginosos y sorpresas inesperadas dependiendo del narrador. Al parecer no encontraba al veterinario porque estaba en la casa con Isabel.

El dueño de Charlie además estaba todo nervioso, no porque el perro estaba gravemente herido, sino porque le iba a llegar el tremendo reto en la casa. Esa última parte era bastante real.

Finalmente después de casi media hora de entretención gracias a este acontecimiento demasiado rutinario llegó el momento sentimentaloide y reflexivo: “Pobre Charlie” “No, si igual fue fuerte” “Siempre pasan cosas raras en esta ciudad”.

Wednesday, March 18, 2009

Ascopena?

Los primeros 5 capítulos para descargar

Una novela llena de referencias a la cultura pop y filosofía, mezclando humor negro, sarcasmo y parodias, escrita por este genial director. Aún no puedo encontrar el libro completo, virtual o no. Así que tampoco sé que es lo que ocurre con Satrústegi...

Monday, March 16, 2009

NPO

Non per os, nil per os, nada por boca, ayuno, régimen cero, cágate de hambre...

Ascopena es un término acuñado por Alex de la Iglesia en Payasos en la Lavadora:

"Creo que tengo que definir ‘ascopena’, un concepto fundamental para comprender la realidad. Yo creo que hay cosas y personas, y programas de televisión, que dan ascopena. Ascopena es asco, repugnancia mezclada con pena, compasión, con la tristeza de saber que eso que tienes delante existe y que tú no puedes hacer nada para remediarlo, o no te apetece hacer nada por remediarlo. Algunos sienten miedo y asco. Yo siento asco y pena. Lo peor de los malos sentimientos es que son mucho más reales que los buenos. El amor es algo confuso, inaprensible. Durante siglos, escritores, poetas, incluso filósofos de gran talla intelectual, han intentado definirlo con un éxito bastante relativo. Por el contrario el odio es algo tan claro que no es necesario explicarlo, se presenta en nuestra mente sin dificultad."

Deberían hacer poleras impresas con “Ascopena”.
Yo me doy ascopena a veces. Es como…
De repente recordé que había dejado el billete en el bolsillo del pantalón. El mismo que había metido a la lavadora ayer y que permaneció tendido al sol todo el día en el jardín. Fui a buscarlo y por suerte permanecía en el mismo bolsillo, arrugado totalmente pero con su integridad mantenida. Me libré más tarde del billete pagando la cuenta del agua. Esa abuelita me dio ascopena. El tipo de las frutas tampoco se salva. Mi pelo sucio.
Next!. Sin duda el chaval tenía razón. Apesar de ser una extraña y finalmente mediocre adaptación nacional, el programa al menos causa risa y verlo es como, ascopena, un placer culpable. Podemos apreciar diversos individuos que a más de alguno --incluyendo Kenshiro, un tipo duro que se enfrentaba a tipos más duros con su puño que representaba a la Estrella del Norte-- se cagara en sus pantaloncillos…
Depilación de cejas? Esto sin duda es Esparta. Sparta?



También puedo jugar. Ascopena de video.

Coldplay - Yes




Saturday, March 14, 2009

Sulfitos

gatos ciegos
infectados
muertos

el gran pie de la vida
no guarda compasión

nostalgia
la pena sin limites
intrínseca
del corazón de los seres humanos

historias sin
coincidencias

frustaciones que
terminan
intentos inútiles

gatos ciegos
infectados
muertos

Friday, March 13, 2009

Payasos en la Lavadora

Capítulo 4 (extracto)
- Autor: Alex de la Iglesia

La televisión es, actualmente, el medio expresivo más rico y fértil que posee el hombre. Había que decirlo, así de claro.
El teatro, el cine, la literatura, la música, la poesía –menos la mía– están muertos, son fósiles, piezas de museo de provincias, experimentos fallidos de una cultura pasada de moda. Ya nadie hace nada bueno; lo poco que se podía hacer está hecho. Sólo quedan unos cuantos payasos haciendo el ridículo. La única posibilidad de triunfo que les queda es que los dos tipos del anuncio se ahoguen en la lavadora y poder así ocupar su puesto. ¿Qué pasa? ¿Os escandaliza? ¡Necios arrogantes! Oídme bien: es un hecho evidente que arrastramos muertos desde hace mucho. Y ya huelen. El teatro, por ejemplo: un grupo de gente chillando en un decorado cutre. ¿Por qué siempre chillan en el teatro? ¿Para que los oiga el de la última fila?…En cambio, amigos míos, la televisión… La televisión es innovadora, creativa, joven, fuerte. La televisión arriesga, la televisión rompe moldes y esquemas. Sobre todo la privada. La pública está perdida, despistada, imitando como pueden lo que hacen las demás. Es triste reconocerlo, pero es así.
El otro día vi en un programa de canciones y entrevistas al ‘hombre-rata’, el ser humano más pequeño del mundo. Cuarenta y cinco centímetros de estatura. Como una muñeca grande, de esas que se regalan por Reyes. A su lado, una presentadora italiana que, cuando se agachaba, cubría con sus colosales tetas operadas la cara del enano. De fondo, un ciclorama dibujado a rotulador con los colores más penetrantes que existen en el espectro. La voz del enano, extremadamente aguda, respondía sí o no a las preguntas que le formulaba la presentadora. Vestía un esmoquin hecho a medida, como los muñecos de ventrílocuo. No recuerdo exactamente el contenido de las preguntas, pero eran asuntos siniestros como ‘¿Te confunden en la calle con los niños, verdad?’ ‘¿Tienes novia?’ Parece que las preguntas le resbalan, o no entiende nada, sin más. Tras el interrogatorio, ella le abandona y comienza el espectáculo.
Oímos una canción de Michael Jackson. Ante mis ojos, sin previo aviso, el enano se pone a bailar, alegre, enseñando sus dientes de rata… Sonriendo a la cámara. El público aplaude sus movimientos absurdos. Punto. Se acabó.
Eso fue todo. Al final del show, incomprensiblemente, hace un par de abdominales.
¿Qué decir ante esto, amigo lector? ¿No se trata de un acto poético sin precedentes, una expresión directa del más puro Teatro Pánico? ¿Quién se atreve a hablar de vanguardia? No puedo soportar a toda esa morralla de ignorantes que critican la televisión privada. Estoy harto de tanta mediocridad, de miradas superficiales, de juicios primerizos, de mentes obtusas, ajenas a cualquier sensibilidad. ¿No es angustioso comprobar como enmudece la gente ante la Belleza, el Arte y la Verdad? ¿Cómo pueden confundirlo todo y, como dementes, burlarse de lo auténtico y alabar la parodia?
¿Cómo puede existir tanta ceguera ante lo que es un hecho artístico?

Saturday, March 07, 2009

Puta, entubé esófago

Rápidamente y con excelencia, la piedra canalizadora debía ser activada en lugares específicos para obtener un extraño y bizarro final que involucraba extraterrestres.
Soñé hace un par de semana con ratas.
Y antes de despertar en la mañana, con un ola gigante, casi un tsunami que se llevaba a la sesión del té.
"Mis relaciones son constantes auto sabotajes que terminan en un hoyo negro de expectativas destrozadas" No podría haberlo descrito mejor, por algo me gusta la serie.
Fue bastante excitante. Esperar unas cuantas horas para ver como dormía. Insisto todo ocurre por una razón, porque al final, eres un hombre de ciencia o un hombre de fé.
Es un problema atrás de otro. Anexo 107.

Saturday, February 21, 2009

Saturday, February 14, 2009

Repetir viajes a lugares específicos

Últimamente he estado pensado en realizar algunos actos simbólicos, una extraña serie de algo parecido a exorcismos para ciertos relacionamientos que fueron en su momento, al menos para mí, significativos.

Talvez regresando al inicio podría encontrar respuestas, cosa que en estos tiempos escasean. O simplemente sea que no quiero entender.

Escribir sobre:

Hemicolectomizando con Iron Maiden.

“¿Ya compraste tu entrada para maiden?” le pregunta el doctor motociclista que viaja a ver el Rally al otro doctor con ojos chinitos que usa una pañoleta Adidas para evitar el sudor.

Ligan la mesentérica inferior. Mientras, cantan a coro Run To The Hills. Que además justamente tocaban a esa hora en la radio.

La historia del tipo que nunca se equivocaba, que resultó ser un desorden esquizofrénico.

Todos me fallan, menos mal que me abstuve de ir dónde Pablo-servicio técnico, hubiese sido otra desilusión más en la lista: dónde, o tienen el celular apagado o simplemente ignoran las llamadas. (Nota: al día siguiente fui de todos modos al Eurocentro sabiendo que la historia se repetiría, casi como si fuera algo necesario para alcanzar una tranquilidad espiritual momentánea. En esta ocasión obtuve un valioso “te llamo más tarde” como el del domingo pasado, que obviamente no fue).

Antes de eso en un momento extraño de debilidad engañándome a mi mismo y creyendo bien en el fondo que podría ocurrir algo después de 2 años y con menos de 0,1 % de probabilidad, mandé a un gato al que desconocía totalmente su existencia y rápidamente recibí 3 mensajes informándome lo mismo con horarios distintos a razón de segundos. No sé si valía por 3 aquel felino pero, al día siguiente curiosa y macabramente en el camino usual al metro yacía muerto uno de ellos.

Al día siguiente ya olía raro. Pero ni se comparó al bouquet que permanecía en el aire al menos por 3 metros del señor vagabundo. Mezcla de queso pasado con secreciones varias humanas.

Pasaron 2 días antes que le recogieran. Al gato muerto. No sé si alguien se atrevería a recoger a ese indigente.

Insisto tengo una extraña-ridícula obsesión con el amor (?!). Debe ser en parte por todas esas películas* que me pongo a ver durante los fines de semana que resaltan esos ideales en situaciones tan fantásticas que cada vez se vuelven más falsas y plásticas a medida que nos acercamos esa fecha tan terriblemente menos favorita que para mi solo significa una pantalla, música y cócteles. Para rematar viene inmediatamente después de un viernes 13 (día además que viene con turno de urgencias) aunque esto no es nada nuevo, me parece que ya escribí algo al respecto involucrando a Jason y otras cursilerías.

* En Wimbledon me sentí fuertemente identificado con el protagonista. Talvez sea eso, necesito motivación para jugar el partido. Mi juego cambia radicalmente cuando la (des)encuentro.

Tengo ideas para historias que se me ocurren de repente, y no tengo papel para escribirlas o simplemente --peor aún-- me da flojera hacerlo.

Esto ha sido el resultado de algunas de ellas que he podido revivir al menos de forma parcial, unido a algunos sueños e impresiones en su gran mayoría, frustrantes.

He tenido varios sueños últimamente, algunos con información valiosa pero, al despertar no los recuerdo muy bien y mientras me levanto con desgano, se van desvaneciendo rápidamente.
A veces sueño con cosas que creo que ocurrieron realmente y eso me inquieta. Es como saltarse páginas en un libro y con eso tener conocimiento parcial de los acontecimientos que vienen o al menos, sutilmente intuirlos, con antecedentes que no se suponía que supieras en el momento que están ocurriendo, alterando el sentido de la historia. Queda una extraña sensación.

Me falta Internet.

El silencio, la ambigüedad trascendida por la nada…porque al final es eso, no pasa nada.

Titulo: Últimamente

Últimamente he tenido nostalgia de algunas situaciones que han ocurrido hace poco, es extraño pero, cosas que en el momento no parecían tan trascendentes y ahora…

El sonido del monitor, como una campanita que suena de vez en cuando, y que está encima de la máquina de anestesia en el pabellón durante la cirugía me recuerda a Lost, en los momentos previos antes de ese otro sonido que da inicio al flashback.

Qué pasaría si cuando sonaba la música de Shakira en la radio del pabellón, me hubiese puesto a bailar al son de su ritmo, y contaminara todo el campo y me tirara encima del paciente?

Pensaba que había aprendido.

Cuándo parar. Dejar ir. A veces uno no sabe si hizo lo suficiente o todavía falta. Anteriormente estiré mi chicle a dimensiones insospechadas y en el camino me fui perdiendo a mi mismo. Lo qué realmente era importante para mí. A contentarme con migajas, a llenarme con ilusiones que se perdían rápidamente con la densa realidad que yo mismo estaba permitiendo ocurrir.

Ahora, es dejar ir…

Como esa escena que vi hace mucho tiempo, Sailor Júpiter mirando el atardecer frente al mar y soltando al viento la fotografía del tipo que le destrozó el corazón…congelándose toda la escena en una ilustración.
Eso me recuerda a algo de soltar papeles pero en el metro y en vez de irse fue retornado por el viento al interior del vagón.

Ahh, no puedo creerlo, escribí sobre shojo.

Necesito Internet.

Este escrito ha sido el resultado de varios días, con modificaciones ulteriores y posteriores producidas estirando chicles o clichés en actos simbólicos que intentan regresar al inicio de ciertos relacionamientos que fueron hemicolectomizados al sonido de Iron Maiden por ser desórdenes esquizofrénicos al más puro estilo de algún puto Chanchín Rubio en un contexto de fallos a mi alrededor y no-llamadas a un celular que mantenía a mi lado esperando por respuestas o, mensajes de texto que cuando finalmente llegaban no fueran de propaganda de servicios técnicos con tipejos que baten todo record, sumando viaje tras viajes como si fuera un camino a la paz interior sólo alcanzada por Jasón y su motosierra 24 horas antes del día de San Valentín que para mi sólo ha significado brebajes que me hagan olvidar lo patético de la situación que es caricaturizada por sueños que intento recordar saltando páginas del libro con párrafos escritos desordenadamente que al mismo tiempo conscientemente me niego a ordenar porque no tengo Internet, sólo silencio ambiguo trascendido por el vacío que últimamente pensaba que había aprendido a escuchar como el sonido de la campanita cuando estaba anestesiado justamente antes de viajar a algún extraño flashback dónde con la música de Shakira dejaba la cagá en el pabellón para poder ir a visitar a Chanchín Rubio, todo por no querer dejar ir --de forma shojesca-- esas putas fotografías que llevo en la billetera y así, finalmente todo esto se congele en una sola ilustración.

Así como Thanos enamorado de la muerte,

En este caso,
de la soledad.

Qué es estar solo.

No es por acaso que todos estos años no haya pasado ni logrado nada. Es una marca imborrable, una nube oscura, una pared inconsciente o no.
Auto-sabotajes, errores que parecían aciertos en acciones e ilusiones en dónde iba bien, al menos, eso parecía. Seguimos aquí mirando de lejos.

En los extremos,
un amigo que no necesita preocuparse demasiado en su casa porque su madre está ahí.
Otro amigo vive sin horarios en su casa, con cada habitante viviendo en su mundo.

Y yo, me encuentro observando.
Lo mejor que sé hacer es estar solo.

Sí.
He pensado en eso.
Solo.
Así se siente estos días que acaban.

Friday, February 06, 2009

Sindrome de no sé que xuxa tiene pero, hospitalicémoslo de todas maneras

En este ingreso, no queda claro por qué se hospitaliza…

Cuando llegué aquí fue como esa escena de Moulin Rouge, toda frenética y vertiginosa al momento de regresar al burdel para enfrentar el destino que había sido establecido.

No sé, debe ser la falta de horas de sueño.

Odio a Telefonica Chile y su línea de atención al cliente. Tantas opciones tan poco claras para obtener la información “necesaria” para darse cuenta que te mandan de un anexo a otro y se cagan de la risa de ti al otro lado de la línea.

Debe ser lo mismo en la Urgencia del Barros.

Es como si te dijeran sí, te entendemos y todo, su petición ha sido cursada y en 5 días hábiles su técnico favorito se contactará con usted para darle solución a su problema.

Esa petición debe estar en la línea comercial, llame al 107 opción 3. ¿Qué número? Uno cero siete o cientosiete como usted prefiera.

Te hacen sentir bien contigo mismo.

Después uno llama y hay 4 opciones iniciales todas sutilmente iguales pero diferentes que más tarde se siguen ampliando, con una gama de combinaciones increíbles y entremedio te preguntan si quieres responder una encuesta sobre el servicio. Sospecho ahora que como no lo hice me dejaron esperando escuchando la propaganda de televisión digital por 10 minutos para que finalmente me cortaran. Porque te dicen que esperes en línea y no cortes. Y uno se lo cree.

La conversación en este momento puede estar siendo grabada. Eh?

Este kit es a prueba de tontos.

A veces salgo y me pongo mi polera de Linterna Verde. Aún no he encontrado ni anillos scaneando por un reemplazo y menos para el sector 2814. Tampoco a aliens moribundos en el desierto y que en su último aliento se rían diciendo que nunca pensaron que vivirían para ver a un terrestre. Sin embargo encontré un guardia que me sonrió con una extraña mueca de complicidad y no sé, talvez felicidad, diciéndome algo que no entendí en el momento. Linterna Verde.

No sé debe ser la falta de sueño. O las peticiones no cursadas.