La grabación de los diálogos ocurrió el año anterior en el contexto de un estado febril producto de una virosis. La calidad del audio no es la mejor por lo que se colocaron subtítulos en algunas partes. Es recomendable además el uso de audífonos. Si se escucha con atención se puede identificar sonidos de un conocido RPG online.
Showing posts with label Varicela. Show all posts
Showing posts with label Varicela. Show all posts
Sunday, June 07, 2009
Policías: Episodio Piloto
Un par de policías envueltos en un caso que traerá de regreso una historia del pasado.
Monday, August 11, 2008
Vamos escrever?
Caminando por la calle de pronto recordé cuando estaba con varicela hace algunos meses (otra vez va a escribir sobre lo mismo, parece que es el único evento de importancia en este año o en su vida) y tuve tiempo para pensar en los principios fundamentales. Eventualmente también me alcanzó para regocijarme con la franja de programación de la televisión nacional. En esas epifanías adornadas de prurito y de constantes dudas en ciertos aspectos existenciales sentí el toque de una nube o puede que haya sido simplemente el talco mentolado el responsable de tal experiencia tan sutilmente descrita…La escena cambia y me veo dando un paso en falso: giro mi cabeza y un bus viene con toda la determinación que otorgan los 50 km/hrs; me devuelvo en un segundo y pienso en mi paso en falso. Vuelvo a pisar y cae un pato del cielo. Está asado y crocante. Cerca un chinito que vende arrollados a 100 ofrece una salsa secreta milenaria. Un grupo de indigentes liderado por el líder indigente (el de más barba y con sarna noruega) hace un ademán para que agarren al pato asado y crocante, ahora con salsa milenaria de dudosa procedencia pero china de todas formas. Se disponían a llevarse al pato cuando el farmacéutico --que estaba hasta los cojones con un dúo de niñitos hijos de inmigrantes que en más de una ocasión buscaban entrar al recinto y agarrar la propaganda y él enérgicamente los echaba con gritos o caras amenazantes-- vio que el pato tenía aún, movimiento. Quiso extender una receta y llevársela al líder de los indigentes pero éste a su vez, quiso hacer parar el bus que había pasado con determinación hace poco que a su vez, en su interior era palco de una ferviente discusión entre un pasajero que demandaba bajarse en la esquina siguiente, el chofer que estaba agotado por las 7 hrs continuas de conducción y el locuaz auxiliar a bordo que daba explicaciones contradictorias y poco entendibles.
De pronto --como el escalofrío inmediato al probar la primera lavada de mate, como el recuerdo activado por un suave aroma, como el regreso a casa después de 12 horas en un turno-- una puerta se abre: del interior del bus sale un extraterrestre, con grandes ojos negros y piel gris tenue. Mira alrededor un poco curioso, un poco con asco. A esas alturas el líder de los indigentes comenzaba a recordar su juventud, sus sueños, sus fracasos, el cómo lentamente empezó a perderse a si mismo, volviéndose un extraño, un espectador de su mísera existencia; comenzó a recordar la picazón y la pena. En ese instante el farmacéutico recordó su propia infancia que se esforzaba en olvidar, llena de restricciones, sin juegos ni cariño. ¿Dónde estaría su hermano ahora? Los ojos del líder indigente se nublaron y esbozaron unas lágrimas que casi habían olvidado su propio camino. El chofer no quería creerlo, buscaba justificaciones en su trabajo injusto y poco desafiante; tantos libros que suponía haber leído y entendido, tantos versículos y salmos repetidos; y aún así no había podido darse cuenta de quién había estado en frente suyo: porque para él esto era un milagro, sólo podía ser eso. El auxiliar a bordo, pese a sus contradictorias y poco entendibles explicaciones, creía haberse dado cuenta de la naturaleza de aquel pasajero, o al menos de su mal gusto para vestir. Más tarde cambiaría de trabajo y se dedicaría a estudiar su verdadera pasión: el diseño.
El extraterrestre volvió a mirar, avanzó en la dirección del pato asado y crocante. El líder de los indigentes se puso de rodillas y le ofreció el pato asado y crocante con salsa china milenaria. Si la cara del extraterrestre hubiese sido capaz de producir alguna expresión, probablemente una sonrisa hubiese aparecido. El farmacéutico sensibilizado por la memoria activada, sonrió también a los niños hijos de inmigrantes y les regaló unas monedas que fueron recibidas con sinceras risas infantiles. El chofer por primera vez fue capaz de organizar sus pensamientos bajo su propia realidad humana. No dejaría nunca más que le impusieran una forma de vida. Al día siguiente se desharía de todos esos libros. El extraterrestre con el pato asado y crocante en sus grises y delgadas y largas manos, desapareció en un destello de luz. El bus reanudó su marcha. El líder de los indigentes con una dicha inexplicable caminó en dirección opuesta y se encontró frente a frente con el farmacéutico. Había algo familiar en él, cosa que fue notada por ambos.
Del pato asado y crocante con salsa milenaria sólo podemos estar agradecidos.
De pronto --como el escalofrío inmediato al probar la primera lavada de mate, como el recuerdo activado por un suave aroma, como el regreso a casa después de 12 horas en un turno-- una puerta se abre: del interior del bus sale un extraterrestre, con grandes ojos negros y piel gris tenue. Mira alrededor un poco curioso, un poco con asco. A esas alturas el líder de los indigentes comenzaba a recordar su juventud, sus sueños, sus fracasos, el cómo lentamente empezó a perderse a si mismo, volviéndose un extraño, un espectador de su mísera existencia; comenzó a recordar la picazón y la pena. En ese instante el farmacéutico recordó su propia infancia que se esforzaba en olvidar, llena de restricciones, sin juegos ni cariño. ¿Dónde estaría su hermano ahora? Los ojos del líder indigente se nublaron y esbozaron unas lágrimas que casi habían olvidado su propio camino. El chofer no quería creerlo, buscaba justificaciones en su trabajo injusto y poco desafiante; tantos libros que suponía haber leído y entendido, tantos versículos y salmos repetidos; y aún así no había podido darse cuenta de quién había estado en frente suyo: porque para él esto era un milagro, sólo podía ser eso. El auxiliar a bordo, pese a sus contradictorias y poco entendibles explicaciones, creía haberse dado cuenta de la naturaleza de aquel pasajero, o al menos de su mal gusto para vestir. Más tarde cambiaría de trabajo y se dedicaría a estudiar su verdadera pasión: el diseño.
El extraterrestre volvió a mirar, avanzó en la dirección del pato asado y crocante. El líder de los indigentes se puso de rodillas y le ofreció el pato asado y crocante con salsa china milenaria. Si la cara del extraterrestre hubiese sido capaz de producir alguna expresión, probablemente una sonrisa hubiese aparecido. El farmacéutico sensibilizado por la memoria activada, sonrió también a los niños hijos de inmigrantes y les regaló unas monedas que fueron recibidas con sinceras risas infantiles. El chofer por primera vez fue capaz de organizar sus pensamientos bajo su propia realidad humana. No dejaría nunca más que le impusieran una forma de vida. Al día siguiente se desharía de todos esos libros. El extraterrestre con el pato asado y crocante en sus grises y delgadas y largas manos, desapareció en un destello de luz. El bus reanudó su marcha. El líder de los indigentes con una dicha inexplicable caminó en dirección opuesta y se encontró frente a frente con el farmacéutico. Había algo familiar en él, cosa que fue notada por ambos.
Del pato asado y crocante con salsa milenaria sólo podemos estar agradecidos.
Sunday, July 13, 2008
Hank se irá al infierno
En la semana que estuve con licencia pude ver tele. Tuve suerte y también no me perdí ninguna de las novelas mexicanas que salen al aire a la hora del almuerzo. En este contexto de reposo, aciclovir, prurito menos intenso, jugo de naranja y atunes de Tailandia pude ver un episodio de esta serie desconocida; lo que me hizo más tarde conseguirme de forma casi compulsiva la primera temporada completa. El que otrora fuera Fox Mulder –David Duchovny- regresa ahora como Hank Moody, un escritor reconocido cuya novela más importante ha sido adaptada al cine, película que odia y reniega por haberse vendido a la industria. Está pasando por una fase de su vida en dónde no logra escribir nada en mucho tiempo y su esposa (aunque nunca llegó a casarse) lo ha dejado y va a contraer matrimonio con otro; así vemos a Hank llevando una vida de promiscuidad y partuza llena de sexo y alcohol desde entonces, lo que lo hace en más de una ocasión, meterse en problemas. A pesar de todo, su mayor deseo es volver con su mujer e hija. Un resumen medio escueto y que no dice mucho nuevo, sin embargo en los 12 capítulos de la temporada hay situaciones de sobra que hacen reír por su absurdidad y diálogos ingeniosos e irónicos, momentos emotivos y un buen ritmo en la narrativa. La serie ha tenido una buena aceptación en general (en algunos países muy criticada y censurada) y ha sido renovada para una segunda temporada que debería salir en otoño (del hemisferio norte). Y por este personaje, David Duchovny ganó el globo de oro por mejor actor de tv (categoría comedia o musical (si bien no todo es una joda en la serie)). Recomendable.Tuesday, July 01, 2008
Fantasmas en la habitación.
Hace un mes que, debido a una infección viral, múltiples duchas, ingesta de fármacos y prurito intenso adicionado a talco mentolado, se manifestó un ente pálido y con cara de pocos amigos. En realidad sólo quiere ser testigo de las historias o eventos bizarros que podrían ocurrir.Modernas y especializadas técnicas de fotografía y camuflaje, junto con extrema precaución y sigilo permitieron captar algunos instantes mientras se desplazaba furtivamente:

Se le ha empezado a llamar Fanto. Luego de estudios de comportamiento se puede decir que se dedica a buscar supuestamente tesoros olvidados que no sean orgánicos, hablando en el contexto de un plano un poco más místico y bolsa de plástico. Casi se quemó con el flash de la cámara. (si tuviera, claro)

Subscribe to:
Posts (Atom)
