Los caramelos multicolores obtenidos por procesos altamente
industrializados tenían un matiz en la saborización totalmente distinto a lo
esperado. Comenzaron a ingresar en el
medio de transporte pactado para aquella noche. A medida que la carretera se
extendía por varios kilómetros era imposible encontrar un retorno por lo que se
alejaban cada vez más del destino. El sofisticado GPS con voz hispana andrógena
no lograba orientar a los preocupados
pasajeros. La promesa de alcanzar la liberación de aquellos egos
coloridos para colaborar libremente entre su dulzura, parecían distantes. La
caminata era ahora una posibilidad frente al mar que comenzaba a golpear fuerte
con olas de gran altura. Despertó inquieto con una extraña pero casi familiar sensación
de vacío que coincidía con la percepción del sabor ácido insertado en algunas
de las papilas gustativas. El destino parecía ineludible. Aquellos seres no
podrían regresar a la fuente primigenia a través de los caminos no tomados. Los
ruidos allá afuera habían desaparecido y una tenue luz permitía leer una frase en la
piel. Cerró los ojos una vez más. Lejos, muy lejos como un susurro, una música insidiosa desde el interior de una casa
de madera rodeada por el bosque podía ser escuchada. El mar inundando todo a su paso, la sal destiñendo los momentos
logrados sin lágrimas. Casi como un mantra la contradicción se repetía profundamente en circuitos
reverberantes que sólo mostraban un único camino posible de ambivalencia entre
el eterno retorno y el caos policromático.
Showing posts with label Dulces. Show all posts
Showing posts with label Dulces. Show all posts
Saturday, March 21, 2015
Tuesday, July 01, 2008
Olores
Se suponía que no iba a escribir este post. Pero el aroma de un antiguo perfume mío me hizo recordar. Todavía, queda en la botella que perdió el resorte. Lo mismo acontece cuando a veces voy viajando en el metro y de alguna forma se filtra un olor en particular. O al menos mi corteza lo interpreta como aquel o símil. Y lo que hace es transportarme específicamente a un cuarto que tenía olor a dulces, pero no a cualquier dulce, a dulces más caros probablemente importados y con nombres derivados de verbos en inglés que no tienen traducción al español o al hacerlo se pierde la espontaneidad. (Al menos una botella de vino me acompaña mientras escribo). Podría seguir toda la noche hablando de cómo los olores nos hacen recordar (si mis cálculos son correctos esto sólo se publicará [revisará] esto, en la mañana).
De repente recuerdo el sueño de la noche anterior. Estaba en Villa Alemana. Y de alguna forma había sido remodelada, con la construcción de lugares de encuentro, como una plataforma amplia de tablas de madera sobre el estero, era grato caminar sobre ella. Se podía correr y jugar. Una niña boteaba su pelota naranja. Luego, al caminar un poco más, una especie de plaza de pulgas muy larga y un poco estrecha, con muchos locales que vendían un sin fin de cosas interesantes. Ahí estaban los candados, y me acordé de que quería comprar uno con clave. Sin embargo estaba un poco caro, pero no importaba me gustaba ver que la ciudad estaba siendo mejorada. Olores que hacen recordar cosas. Olores que hacen omitir cosas en los escritos. Olores que vaticinan encuentros que al mismo tiempo se sabe que son esperanzas camufladas en anhelos. Olores que se usan diariamente antes de salir a una mañana media oscura, fría y gris…
Era eso o escribir sobre canciones que activan la memoria.
De repente recuerdo el sueño de la noche anterior. Estaba en Villa Alemana. Y de alguna forma había sido remodelada, con la construcción de lugares de encuentro, como una plataforma amplia de tablas de madera sobre el estero, era grato caminar sobre ella. Se podía correr y jugar. Una niña boteaba su pelota naranja. Luego, al caminar un poco más, una especie de plaza de pulgas muy larga y un poco estrecha, con muchos locales que vendían un sin fin de cosas interesantes. Ahí estaban los candados, y me acordé de que quería comprar uno con clave. Sin embargo estaba un poco caro, pero no importaba me gustaba ver que la ciudad estaba siendo mejorada. Olores que hacen recordar cosas. Olores que hacen omitir cosas en los escritos. Olores que vaticinan encuentros que al mismo tiempo se sabe que son esperanzas camufladas en anhelos. Olores que se usan diariamente antes de salir a una mañana media oscura, fría y gris…
Era eso o escribir sobre canciones que activan la memoria.
Labels:
Dulces,
Escritos Nocturnos,
Olores,
saborea el arcoiris,
Sueños,
Villa Alemana,
Vino
Subscribe to:
Posts (Atom)