Friday, March 13, 2009

Payasos en la Lavadora

Capítulo 4 (extracto)
- Autor: Alex de la Iglesia

La televisión es, actualmente, el medio expresivo más rico y fértil que posee el hombre. Había que decirlo, así de claro.
El teatro, el cine, la literatura, la música, la poesía –menos la mía– están muertos, son fósiles, piezas de museo de provincias, experimentos fallidos de una cultura pasada de moda. Ya nadie hace nada bueno; lo poco que se podía hacer está hecho. Sólo quedan unos cuantos payasos haciendo el ridículo. La única posibilidad de triunfo que les queda es que los dos tipos del anuncio se ahoguen en la lavadora y poder así ocupar su puesto. ¿Qué pasa? ¿Os escandaliza? ¡Necios arrogantes! Oídme bien: es un hecho evidente que arrastramos muertos desde hace mucho. Y ya huelen. El teatro, por ejemplo: un grupo de gente chillando en un decorado cutre. ¿Por qué siempre chillan en el teatro? ¿Para que los oiga el de la última fila?…En cambio, amigos míos, la televisión… La televisión es innovadora, creativa, joven, fuerte. La televisión arriesga, la televisión rompe moldes y esquemas. Sobre todo la privada. La pública está perdida, despistada, imitando como pueden lo que hacen las demás. Es triste reconocerlo, pero es así.
El otro día vi en un programa de canciones y entrevistas al ‘hombre-rata’, el ser humano más pequeño del mundo. Cuarenta y cinco centímetros de estatura. Como una muñeca grande, de esas que se regalan por Reyes. A su lado, una presentadora italiana que, cuando se agachaba, cubría con sus colosales tetas operadas la cara del enano. De fondo, un ciclorama dibujado a rotulador con los colores más penetrantes que existen en el espectro. La voz del enano, extremadamente aguda, respondía sí o no a las preguntas que le formulaba la presentadora. Vestía un esmoquin hecho a medida, como los muñecos de ventrílocuo. No recuerdo exactamente el contenido de las preguntas, pero eran asuntos siniestros como ‘¿Te confunden en la calle con los niños, verdad?’ ‘¿Tienes novia?’ Parece que las preguntas le resbalan, o no entiende nada, sin más. Tras el interrogatorio, ella le abandona y comienza el espectáculo.
Oímos una canción de Michael Jackson. Ante mis ojos, sin previo aviso, el enano se pone a bailar, alegre, enseñando sus dientes de rata… Sonriendo a la cámara. El público aplaude sus movimientos absurdos. Punto. Se acabó.
Eso fue todo. Al final del show, incomprensiblemente, hace un par de abdominales.
¿Qué decir ante esto, amigo lector? ¿No se trata de un acto poético sin precedentes, una expresión directa del más puro Teatro Pánico? ¿Quién se atreve a hablar de vanguardia? No puedo soportar a toda esa morralla de ignorantes que critican la televisión privada. Estoy harto de tanta mediocridad, de miradas superficiales, de juicios primerizos, de mentes obtusas, ajenas a cualquier sensibilidad. ¿No es angustioso comprobar como enmudece la gente ante la Belleza, el Arte y la Verdad? ¿Cómo pueden confundirlo todo y, como dementes, burlarse de lo auténtico y alabar la parodia?
¿Cómo puede existir tanta ceguera ante lo que es un hecho artístico?

Saturday, March 07, 2009

Puta, entubé esófago

Rápidamente y con excelencia, la piedra canalizadora debía ser activada en lugares específicos para obtener un extraño y bizarro final que involucraba extraterrestres.
Soñé hace un par de semana con ratas.
Y antes de despertar en la mañana, con un ola gigante, casi un tsunami que se llevaba a la sesión del té.
"Mis relaciones son constantes auto sabotajes que terminan en un hoyo negro de expectativas destrozadas" No podría haberlo descrito mejor, por algo me gusta la serie.
Fue bastante excitante. Esperar unas cuantas horas para ver como dormía. Insisto todo ocurre por una razón, porque al final, eres un hombre de ciencia o un hombre de fé.
Es un problema atrás de otro. Anexo 107.

Saturday, February 21, 2009

Saturday, February 14, 2009

Repetir viajes a lugares específicos

Últimamente he estado pensado en realizar algunos actos simbólicos, una extraña serie de algo parecido a exorcismos para ciertos relacionamientos que fueron en su momento, al menos para mí, significativos.

Talvez regresando al inicio podría encontrar respuestas, cosa que en estos tiempos escasean. O simplemente sea que no quiero entender.

Escribir sobre:

Hemicolectomizando con Iron Maiden.

“¿Ya compraste tu entrada para maiden?” le pregunta el doctor motociclista que viaja a ver el Rally al otro doctor con ojos chinitos que usa una pañoleta Adidas para evitar el sudor.

Ligan la mesentérica inferior. Mientras, cantan a coro Run To The Hills. Que además justamente tocaban a esa hora en la radio.

La historia del tipo que nunca se equivocaba, que resultó ser un desorden esquizofrénico.

Todos me fallan, menos mal que me abstuve de ir dónde Pablo-servicio técnico, hubiese sido otra desilusión más en la lista: dónde, o tienen el celular apagado o simplemente ignoran las llamadas. (Nota: al día siguiente fui de todos modos al Eurocentro sabiendo que la historia se repetiría, casi como si fuera algo necesario para alcanzar una tranquilidad espiritual momentánea. En esta ocasión obtuve un valioso “te llamo más tarde” como el del domingo pasado, que obviamente no fue).

Antes de eso en un momento extraño de debilidad engañándome a mi mismo y creyendo bien en el fondo que podría ocurrir algo después de 2 años y con menos de 0,1 % de probabilidad, mandé a un gato al que desconocía totalmente su existencia y rápidamente recibí 3 mensajes informándome lo mismo con horarios distintos a razón de segundos. No sé si valía por 3 aquel felino pero, al día siguiente curiosa y macabramente en el camino usual al metro yacía muerto uno de ellos.

Al día siguiente ya olía raro. Pero ni se comparó al bouquet que permanecía en el aire al menos por 3 metros del señor vagabundo. Mezcla de queso pasado con secreciones varias humanas.

Pasaron 2 días antes que le recogieran. Al gato muerto. No sé si alguien se atrevería a recoger a ese indigente.

Insisto tengo una extraña-ridícula obsesión con el amor (?!). Debe ser en parte por todas esas películas* que me pongo a ver durante los fines de semana que resaltan esos ideales en situaciones tan fantásticas que cada vez se vuelven más falsas y plásticas a medida que nos acercamos esa fecha tan terriblemente menos favorita que para mi solo significa una pantalla, música y cócteles. Para rematar viene inmediatamente después de un viernes 13 (día además que viene con turno de urgencias) aunque esto no es nada nuevo, me parece que ya escribí algo al respecto involucrando a Jason y otras cursilerías.

* En Wimbledon me sentí fuertemente identificado con el protagonista. Talvez sea eso, necesito motivación para jugar el partido. Mi juego cambia radicalmente cuando la (des)encuentro.

Tengo ideas para historias que se me ocurren de repente, y no tengo papel para escribirlas o simplemente --peor aún-- me da flojera hacerlo.

Esto ha sido el resultado de algunas de ellas que he podido revivir al menos de forma parcial, unido a algunos sueños e impresiones en su gran mayoría, frustrantes.

He tenido varios sueños últimamente, algunos con información valiosa pero, al despertar no los recuerdo muy bien y mientras me levanto con desgano, se van desvaneciendo rápidamente.
A veces sueño con cosas que creo que ocurrieron realmente y eso me inquieta. Es como saltarse páginas en un libro y con eso tener conocimiento parcial de los acontecimientos que vienen o al menos, sutilmente intuirlos, con antecedentes que no se suponía que supieras en el momento que están ocurriendo, alterando el sentido de la historia. Queda una extraña sensación.

Me falta Internet.

El silencio, la ambigüedad trascendida por la nada…porque al final es eso, no pasa nada.

Titulo: Últimamente

Últimamente he tenido nostalgia de algunas situaciones que han ocurrido hace poco, es extraño pero, cosas que en el momento no parecían tan trascendentes y ahora…

El sonido del monitor, como una campanita que suena de vez en cuando, y que está encima de la máquina de anestesia en el pabellón durante la cirugía me recuerda a Lost, en los momentos previos antes de ese otro sonido que da inicio al flashback.

Qué pasaría si cuando sonaba la música de Shakira en la radio del pabellón, me hubiese puesto a bailar al son de su ritmo, y contaminara todo el campo y me tirara encima del paciente?

Pensaba que había aprendido.

Cuándo parar. Dejar ir. A veces uno no sabe si hizo lo suficiente o todavía falta. Anteriormente estiré mi chicle a dimensiones insospechadas y en el camino me fui perdiendo a mi mismo. Lo qué realmente era importante para mí. A contentarme con migajas, a llenarme con ilusiones que se perdían rápidamente con la densa realidad que yo mismo estaba permitiendo ocurrir.

Ahora, es dejar ir…

Como esa escena que vi hace mucho tiempo, Sailor Júpiter mirando el atardecer frente al mar y soltando al viento la fotografía del tipo que le destrozó el corazón…congelándose toda la escena en una ilustración.
Eso me recuerda a algo de soltar papeles pero en el metro y en vez de irse fue retornado por el viento al interior del vagón.

Ahh, no puedo creerlo, escribí sobre shojo.

Necesito Internet.

Este escrito ha sido el resultado de varios días, con modificaciones ulteriores y posteriores producidas estirando chicles o clichés en actos simbólicos que intentan regresar al inicio de ciertos relacionamientos que fueron hemicolectomizados al sonido de Iron Maiden por ser desórdenes esquizofrénicos al más puro estilo de algún puto Chanchín Rubio en un contexto de fallos a mi alrededor y no-llamadas a un celular que mantenía a mi lado esperando por respuestas o, mensajes de texto que cuando finalmente llegaban no fueran de propaganda de servicios técnicos con tipejos que baten todo record, sumando viaje tras viajes como si fuera un camino a la paz interior sólo alcanzada por Jasón y su motosierra 24 horas antes del día de San Valentín que para mi sólo ha significado brebajes que me hagan olvidar lo patético de la situación que es caricaturizada por sueños que intento recordar saltando páginas del libro con párrafos escritos desordenadamente que al mismo tiempo conscientemente me niego a ordenar porque no tengo Internet, sólo silencio ambiguo trascendido por el vacío que últimamente pensaba que había aprendido a escuchar como el sonido de la campanita cuando estaba anestesiado justamente antes de viajar a algún extraño flashback dónde con la música de Shakira dejaba la cagá en el pabellón para poder ir a visitar a Chanchín Rubio, todo por no querer dejar ir --de forma shojesca-- esas putas fotografías que llevo en la billetera y así, finalmente todo esto se congele en una sola ilustración.

Así como Thanos enamorado de la muerte,

En este caso,
de la soledad.

Qué es estar solo.

No es por acaso que todos estos años no haya pasado ni logrado nada. Es una marca imborrable, una nube oscura, una pared inconsciente o no.
Auto-sabotajes, errores que parecían aciertos en acciones e ilusiones en dónde iba bien, al menos, eso parecía. Seguimos aquí mirando de lejos.

En los extremos,
un amigo que no necesita preocuparse demasiado en su casa porque su madre está ahí.
Otro amigo vive sin horarios en su casa, con cada habitante viviendo en su mundo.

Y yo, me encuentro observando.
Lo mejor que sé hacer es estar solo.

Sí.
He pensado en eso.
Solo.
Así se siente estos días que acaban.

Friday, February 06, 2009

Sindrome de no sé que xuxa tiene pero, hospitalicémoslo de todas maneras

En este ingreso, no queda claro por qué se hospitaliza…

Cuando llegué aquí fue como esa escena de Moulin Rouge, toda frenética y vertiginosa al momento de regresar al burdel para enfrentar el destino que había sido establecido.

No sé, debe ser la falta de horas de sueño.

Odio a Telefonica Chile y su línea de atención al cliente. Tantas opciones tan poco claras para obtener la información “necesaria” para darse cuenta que te mandan de un anexo a otro y se cagan de la risa de ti al otro lado de la línea.

Debe ser lo mismo en la Urgencia del Barros.

Es como si te dijeran sí, te entendemos y todo, su petición ha sido cursada y en 5 días hábiles su técnico favorito se contactará con usted para darle solución a su problema.

Esa petición debe estar en la línea comercial, llame al 107 opción 3. ¿Qué número? Uno cero siete o cientosiete como usted prefiera.

Te hacen sentir bien contigo mismo.

Después uno llama y hay 4 opciones iniciales todas sutilmente iguales pero diferentes que más tarde se siguen ampliando, con una gama de combinaciones increíbles y entremedio te preguntan si quieres responder una encuesta sobre el servicio. Sospecho ahora que como no lo hice me dejaron esperando escuchando la propaganda de televisión digital por 10 minutos para que finalmente me cortaran. Porque te dicen que esperes en línea y no cortes. Y uno se lo cree.

La conversación en este momento puede estar siendo grabada. Eh?

Este kit es a prueba de tontos.

A veces salgo y me pongo mi polera de Linterna Verde. Aún no he encontrado ni anillos scaneando por un reemplazo y menos para el sector 2814. Tampoco a aliens moribundos en el desierto y que en su último aliento se rían diciendo que nunca pensaron que vivirían para ver a un terrestre. Sin embargo encontré un guardia que me sonrió con una extraña mueca de complicidad y no sé, talvez felicidad, diciéndome algo que no entendí en el momento. Linterna Verde.

No sé debe ser la falta de sueño. O las peticiones no cursadas.

Friday, January 16, 2009

Un barco

Un barco que transporta algo importante. El mar está tranquilo. Es la calma antes de la tormenta que se avecina. Viajan sin luces, en la oscuridad. Sólo una pequeña luz cerca del cofre. No está claro que es. Aún.

Hay 2 guardianes vestidos con túnicas de color claro, llevan símbolos rúnicos y otros diferentes que parecen familiares. Todo está calmado y no se supone que ésto dure mucho tiempo.

Ese cuadro lo pintó mi abuelo. No alcancé a conocerlo. Pero estuvo conmigo por un tiempo cargándome. Hacia arriba y abajo en su regazo.

Pintó ese cuadro para que yo preguntara en algún momento la historia del barco.

Me conté una historia a mi mismo sin saber a dónde viajaría.

Comenzó a tomar forma. Llegué al barco como observador. Al mismo tiempo sin saber porqué intuía que yo sería uno de los que asaltaría la embarcación para robar su importante carga. Era un ave con plumas rojas y de otros colores. Un fénix. Era serio, como el que había visto escondido en el zoológico. Sentía el ir y venir del oleaje en medio del océano.

La tripulación estaba quieta. Las figuras que guardaban con cariño al fénix resultaron ser mis padres. No conocí a mi padre. Pero de alguna manera siento que hay algo de él en mi camino. El fénix resulta ser mi corazón. Eso me emociona. A dónde lo llevarían? Por qué quería robármelo? Creo que en algún momento lo escondí de mi mismo por alguna razón. El mensaje en ese momento estaba ahí. Descubrir dónde dejé mi corazón y encontrarlo. Encontrarme a mi mismo nuevamente. O por primera vez.

Quise saber que pasaría con el barco y la tripulación. Sin embargo en ese instante y lugar a pesar del inminente desenlace, había paz. Era tiempo de volver.

Linterna Azul

¿Qué ha cambiado realmente?
¿Estoy avanzando o la tierra se hace más pequeña?
Me siento y entonces,
por un momento miro las estrellas.
Déjà-vu.
Una y otra vez la historia se repite.
Alcanzo a llegar a un punto y entonces…
Es la barrera de las 10:30 pm.
Son auto-saboteos.
Es el destino que juega damas en un tablero de ajedrez.
Son mis insights realistas y pesimistas.
Sigo acumulando temas musicales.
El patrón no es de arena.
Sigo mirando el cielo, en busca de una estrella azul que me haga recordar,
Esa extraña fuerza intrínseca.

Cyborg Kármico

Al parecer este texto lo escribió con odinofagia, un poco febril, deshidratado, hipoglicémico, desganado y con el corazón un poco roto. Esto último si los robots tuviesen corazón.
Soy un cyborg que sueña con otros lugares y escenarios dónde el devenir de los acontecimientos es diferente. Y el patrón no es más que arena.
Estaba cansado. Estaba cansado de soñar y esperar. Estaba cansado de generar expectativas. Válido si los robots tuviesen noción del tiempo.
El programa se pone en marcha.
Talvez todo esto sea kármico, o en cierta proporción todo tiene que ver con tiempos. Estamos en diferentes momentos. Timming.
En raras ocasiones las frecuencias se sincronizan por un corto tiempo.
Y es ahí cuando las cosas toman otra forma y súbitamente todo no es tan malo.
Uno siente que realmente vale la pena estar vivo.
“La vida es buena, cariño.
La vida es buena.”
Si es que los robots estuviesen vivos realmente.
Hay conclusiones alcanzadas con el programa iniciado. Sin embargo la simulación proyectada en esa mañana post noche sin luna en el campo y en las semanas venideras, aparentemente no tiene nada que ver con el escenario real. Nuestro robot lloraría si tuviera la capacidad de comprender el concepto. Y el propósito de hacerlo.
Falta, de todas formas, una pieza en todo esto.
Todavía no se entiende el escenario completamente.
¿Falsas expectativas o esperanzas reales?
Cuando se es un cyborg movido por los caminos misteriosos del karma esperando múltiples horas por un mensaje que lo lleve hacia la matriz, de pronto uno se da cuenta:
Back to the start.

Saturday, January 10, 2009

Des(encuentros)

El golden banjo me recuerda a esos momentos de cultivo de la varicela. Las duchas frías a esas noches en vela. El talco mentolado a esas noches dónde pude dormir finalmente. Aquel jugo de manzana a esas tardes sin ganas de almorzar. El atún de Tailandia a la resolución del prurito. Y el aciclovir, a la espera…
(Las esperas y las tardes como hoy, me llevan a momentos extraños)

Hope

...I hope you will have a wonderful year, that you'll dream dangerously and outrageously, that you'll make something that didn't exist before you made it, that you will be loved and that you will be liked, and that you will have people to love and to like in return. And, most importantly (because I think there should be more kindness and more wisdom in the world right now), that you will, when you need to be, be wise, and that you will always be kind.
-- Neil Gaiman, para este 2009.

Friday, January 09, 2009

Operación Vitamina C

Hay algunas veces que me siento como un ninja. De esos que usan como una pañoleta amarrada por la nariz. Que son mostrados generalmente como furtivos, espías y listos para obtener objetos sin ser vistos.
Es que nos citaron a todos con lápiz mina y necesitaba encontrar uno. Al final encontré pastillas efervescentes de naranja.
Ninja!

Un momento

“Lo que yo no entiendo es que, si teníamos sólo 2 pacientes, por qué salimos igual tarde?”

Same old story

“Some things do not change. Just…--his voice trembled-- don’t go too far.”
Then he stared at her. “Even separated rivers do reunite at sea” he thought. But he knew deep inside in that moment that one more time he was supposed to move on. Back to the road, he struggled to not look back.

Now he feels that much of this story repeat itself.

“Get over it. It’s not the end of the world anyway. But I’m puzzled” she said. “Why do you put so much valor in this?” 
The memory of that moment was colored with tears that couldn’t or shouldn’t appear.

He was numb. In that place and in that moment he wanted to hear that he was not alone in the universe.

Or be swallowed by a killer whale. His heart first.

Nocturnidad

Frente a la pantalla mis sentidos pasan, afuera, los autos saltan, las micros viajan, las luces alargan, el reggaeton reclaman.
Este es mi viernes.
Pretty…exciting, right?

Thursday, January 08, 2009

Don't fade away

Tuve un sueño 

y no lo envolví en palabras

Fragmentos es lo único que tengo

se alejan de mi

comienzan a borrarse

El tiempo no para

y yo tenía un sueño

Wednesday, January 07, 2009

Internado

"¿Y por qué lo llaman así?"
Él estaba a punto de descubrirlo.

Monday, January 05, 2009

Años nuevos

Y entonces emprendí un alocado plan nunca antes realizado: una idea genial, al menos en el papel.
La primera parte del viaje me recordó a Stgo. Hacinamiento en vagones pero, con más weveo, niños, pelucas coloridas, botellas de champagne y esas nuevas invenciones que al abrirlas lanzas challa o cosas brillantes. Ya en Quilpué la cosa estaba un poco apretada y en Viña ni hablar, empujones al más puro estilo capitalino pero ojo, eran todo en el contexto de un nuevo año.
Con algunas dificultades logré bajarme. “Flaco, espera”.
Me acercaba al lugar elegido. Fue una de las mejores partes de aquel extraño experimento el internarme en ese mundo nuevo y nocturno que se disponía a finalizar el año en grande. Sin dudar la gente se tomaba las bancas, los pequeños miradores enclavados en las rocas se volvían una fotografía de la última cena pero, privada en un lugar público, si es que algo así existe. Hasta manteles y finos canapés se daban cita en la boca acidificada por deliciosos brebajes alcohólicos.
Yo estaba sobrio. Demasiado sobrio. Además ya tenía ganas de ver la salud del animal.
Caminé por todas esas escenas familiares y ajenas. Ahora lo que tenía que hacer era encontrar aquel lugar dónde poder sentarme y con esa quietud espiritual ver los famosos fuegos artificiales.
Insisto, estaba demasiado sobrio. Y en breve me iba a dar cuenta que había otros factores no considerados en este curioso plan.
Finalmente después de embeberme en este escenario tan divertido, fui a parar a la playa. Más o menos dónde había pensado estar. Sólo que en este tipo de situaciones a veces lo popular es un poco más de lo aceptable, así que estaba entre el juego de 4 niños inquietos, hinchas del Everton, un cuarteto de pololos con su propia onda y unos chiquillos traviesos que lanzaban fuegos de artificios clandestinos que casi causan una peligrosa situación a los incautos que observaban el mar a esa hora y que por casualidad estaban más cercas de ellos.
La hora que faltaba se volvió sólo media hora y, a medida que algunos temas seleccionados en mi mp3 terminaban ya solo eran 15 minutos.
Empezó la cuenta regresiva.
Intenté hacer una retrospectiva rápida pero ya a esa altura, estaba un poco irritado. Quería tomar una mano y no cualquier mano.
Empezó lo que la cuenta regresiva había vaticinado.
Un show de color, explosión, al unísono junto a otros puntos de lanzamiento: la luz era alta, roja, iluminaba casi todo, humo y, la intensidad iba en aumento hasta que tuvo esa regresión casi como si un humano fuera. Hubo partes que realmente no eran demasiado interesantes y que se combinaban con llamadas a celulares de la gente alrededor.
Cuando todo había comenzado y yo sobrio, me llegó champaña ajena.
Sentía el olor a la champaña en todos lados, y yo no probaba ni una gota. Al menos no de la forma tradicional: mi chaleco se encargaba de disfrutar. Gotas avanzaban en mis mejillas y no eran lágrimas ni sudor.
El espectáculo llegaba a su fin. La secuencia final fue genial y por esos 5 minutos todo el show valió la pena. Fue casi perfecto en ese instante.
Sin embargo hay cosas que se disfrutan más si se comparten.
Al momento de querer salir de esa zona arenosa me di cuenta que no era el único. Un tumulto luchaba igual que yo casi en desesperación como si el trance de la pólvora y fuego de color no hubiese significado nada.
Con cierta habilidad esquivé gente y pude salir del hoyo en dónde me encontraba.
Caminé de regreso y esta vez, la sobriedad me hizo irritarme más con las muestras de cariño, que múltiples parejas que se cruzaban en mi camino o que yo me cruzaba en el de ellas, se profesaban en esa algarabía casi mágica que trae este tipo de fiestas.
Yo había elegido ese plan, pero hablando en serio, tenía otra opción?
Me dediqué a mandar un par de mensajes. El primero al parecer no llegó. Más tarde mandé otro que también no pareció llegar, pero que más tarde recibí respuesta. Para el primero que no llegó, mandé otro unas 3 horas más tarde y si llegó y pude dormir.
Aunque antes de llegar a esa parte, falta la guinda del pastel, o el ojo del caviar.
Tomar micro. Un amigo antes me llamó y se encontraba en el lado opuesto de la avenida. En un plaza con nombre de país.
El ánimo ya estaba medio cruzado y mejor no hacer nada. Si veía otra pareja no respondería a mis actos. Al menos se leía bien en el papel.
El pasaje costaba el doble de lo normal, pero a esa altura solo quería regresar y no era que pudiera encontrar algo más económico.
El viaje fue alocado, con varias almas en la locomoción colectiva, extraños personajes, vueltas raras cortesía del chofer para evitar el cuello de botella del tránsito, y la memorable escena de esa adorable pareja de adultos acercándose a la vejez que discutían y la mujer como que hizo el amague para volver a sentarse después.
La gente arriba, aplaudía para que le pegara. No creo que tuviera que ver mucho con el estado del alcohol. Y me refiero a los pasajeros.
De a poco se fue descongestionando la micro y sin darme cuenta ya me pude sentar. Escuché algunos temas para darme ánimo.
Me bajé y empecé a caminar. Al final es eso lo que mejor hago.
Cuando llegué tenía olor a champaña ajena. Pero no iba a terminar así esa noche así que me terminé la champaña que estaba en el refrigerador.
Una copa de vino, otro mensaje mandado y a dormir.
Feliz año.

Sunday, January 04, 2009

Una mañana

"A través de la caca uno puede ver, la salud del animal."